Trabajadores de la empresa textil Khamsin S.A., situada en Florida Oeste, en el partido de Vicente López, denunciaron que desde la semana pasada les impiden ingresar a la planta, en medio de un conflicto que incluye salarios y aguinaldos adeudados, presuntas irregularidades laborales y la falta de respuestas por parte de las nuevas autoridades de la firma.
La situación afecta a unos 50 trabajadores, entre operarios nucleados en la Asociación Obrera Textil (AOT) y empleados administrativos representados por el Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA), quienes permanecen realizando protestas en las puertas de la fábrica.
Según explicó a Tiempo el delegado de la AOT, Emanuel Vizgarra, el conflicto se desató tras el cambio de propietarios de la empresa. «El 18 de junio nos enteramos de que la firma había cambiado de dueño. A partir de ahí comenzaron una serie de irregularidades: despidos, falta de pago a compañeros con licencia médica, el pago de sólo la mitad de la quincena y el incumplimiento del aguinaldo«, relató.
De acuerdo con el delegado, la fábrica estaba desde hace años en manos de Diego Niebisky y ahora quedó a cargo de Gabriel Corigliano, vinculado a Mom Sport, que vende ropa importada por kilo. Khamsin se dedica a la producción de medias para grandes marcas como Topper o Volcom y buena parte de la planta cuenta con una extensa antigüedad laboral. «Hay compañeros con 10, 15 y hasta 17 años en la empresa, e incluso algunos que están cerca de jubilarse», detalló Vizgarra.

La semana pasada, los trabajadores comenzaron con medidas de fuerza para reclamar el pago de las deudas y exigir precisiones sobre el futuro de la planta. Sin embargo, el miércoles se encontraron con las puertas cerradas y un cartel que informaba sobre supuestas tareas de «seguridad e higiene». Desde entonces, aseguran, ningún empleado antiguo pudo volver a ingresar.
«La gente de ellos entra y sale, pero a los trabajadores registrados no nos dejan pasar. Trajeron personal nuevo y, según pudimos ver, en condiciones irregulares», sostuvo Vizgarra quien denunció además que la empresa se negó a recibir a representantes gremiales y aseguró que las reuniones mantenidas hasta el momento no arrojaron resultados concretos. «Nosotros queremos trabajar. No estamos pidiendo nada extraordinario, sólo que se pague lo adeudado y poder volver a nuestros puestos«, afirmó, al tiempo que reconoció que “encima tampoco el sueldo es mucho. Estamos ganando entre 700.000 y 900.000 pesos al mes. Estamos luchando por monedas”.
Los trabajadores expresaron su preocupación por un eventual vaciamiento de la firma. Según indicaron, la planta estaba produciendo normalmente y no había señales de una caída de la actividad. «Veníamos trabajando con normalidad e incluso haciendo horas extras. Nunca hubo una baja de trabajo que justificara esta situación«, señaló el delegado.
Ante el conflicto, la AOT y SETIA realizaron una presentación en el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires denunciando un presunto lockout patronal y reclamando la intervención de las autoridades. Mientras esperan una respuesta oficial, los trabajadores continúan concentrados en las puertas de la fábrica. «Hay compañeros que cobraron apenas 100 o 150 mil pesos y ya ni siquiera tienen dinero para cargar la SUBE y venir a reclamar», describió el delegado.
Fuente Tiempo Argentino







