Les quitan la mercadería, los golpean y en algunos casos los persiguen hasta sus casas. Esa es la realidad que enfrentan los manteros tras el aumento de los operativos de desalojo impuestos por la gestión de Jorge Macri. Para el gobierno porteño, la prioridad es liberar el espacio público. Sin embargo, este estricto criterio no se aplica a los polos gastronómicos que desde hace años invaden las veredas y el asfalto de la ciudad.
A inicios de Julio, Tiempo adelantó que Jorge Macri tiene frentes abiertos en Educación, Salud, y Espacio Público, a partir de sus políticas de ajuste y represión, que deberá lidiar hasta concluir su mandato. Uno de ellos, es un frente de manteros y vendedores ambulantes que resisten ser expulsados de la Ciudad para poder trabajar dignamente, y que cuentan con la solidaridad de varios sectores.
Muchos manteros son residentes locales que viven en las mismas zonas donde montan sus puestos. Sin embargo, su continuidad laboral está en jaque: debido a los controles, subsistir en sus propios barrios se ha vuelto una misión casi imposible.
Ante este panorama, vecinos, vecinas junto a la Defensoría del Laburante y referentes sindicales se reunieron para entablar una estrategia de defensa que frene la persecución y hostigamiento contra los vendedores ambulantes y pueda garantizar el trabajo de los manteros. Este jueves se reunieron en la sede de ATE en Av. Belgrano 2589. Como primera medida proponen realizar un marco legal para la actividad.
“Recibimos a los vendedores ambulantes de Once y hablamos sobre todas las peripecias que están pasando con el tema de la persecución que está llevando adelante el gobierno de la ciudad por medio de su brazo armado, la policía, donde le secuestran la mercadería, los hostigan y le hacen apremios ilegales”, contó a Tempo José Peralta, secretario adjunto de la CTA-A Capital.
Persecusión de la venta ambulante
Desde el espacio sindical consideran que la situación de los trabajadores y trabajadoras ambulantes es muy preocupante y que van a brindar todo el apoyo y acompañamiento para garantizar las fuentes de trabajo y poner un coto a la persecución de Jorge Macri.

“No queremos que estos hechos se repitan y estamos pensando en alguna regulación legal, en la redacción de algún proyecto de ley que les permita trabajar dignamente, que es lo que están pidiendo los compañeros y compañeras vendedores ambulantes. La CTA siempre va a estar presente cuando haya necesidades de la clase trabajadora”, agregó.
Según la versión oficial del gobierno, los productos textiles, el calzado y los accesorios decomisados se trasladan a depósitos oficiales de la Ciudad, que dependen del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana o de la Agencia Gubernamental de Control. Los artículos no se devuelven, algunos se donan, mientras que la gran mayoría tiene un destino incierto.
“Hoy en la actualidad no podemos trabajar. Nosotros no ponemos ninguna manta, vamos únicamente con mercadería en la mano y caminamos la zona de Once y de Balvanera. Contamos con la solidaridad y el apoyo de la agrupación de vecinos de Manzana 66. Ellos conocen nuestra problemática porque nos ven todos los días trabajando y sufriendo el hostigamiento por parte de la policía y Espacio Público”, señaló Ariel Rivero de UVAO, Unión de Vendedores Ambulantes de Once.
Sin propuestas ante la crisis actual, las autoridades de la Ciudad suspendieron el diálogo con los vendedores de la vía pública e intensificaron los operativos en su contra.
Nosotros lo único que buscamos es trabajar dignamente como vendedores ambulantes, que es lo que sabemos hacer. Además de los gremios, estamos golpeando las puertas de la Legislatura; ya dialogamos con la jefa de la comuna, Silvia Collin, de la Unión Cívica Radical, para contarle nuestra situación”, sumó Rivero.
Solidaridad y denuncia de vecinos
Desde la red de vecinos Manzana 66, vienen realizando varias acciones de acompañamiento y solidaridad con los vendedores ambulantes de Balvanera y la zona de Once. Y denuncian que mientras el gobierno porteño persigue a los manteros y ambulantes en el barrio se vende droga todo el día y se realizan varias actividades ilegales.
“Acá en Once tenemos depósitos clandestinos que cargan y descargan las 24 horas y nadie les dice nada. Tenemos vendedores de droga; tenemos un «Polo Falopero», apodado así por los vecinos del barrio ya que todo el mundo lo conoce: vecinos, funcionarios y policías; pero para el gobierno el problema es un tipo que está vendiendo medias en Pueyrredón y Sarmiento”, esgrimió a este medio Alberto Aguilera, referente de la agrupación.
Desde Manzana 66 denuncian, además, afirman que en la Comuna hay grupos parapoliciales que responden al Jefe de Gobierno que persiguen y patotean a los vendedores y a la gente que duerme en la calle.
“Cuando te digo los grupos parapoliciales, hablo precisamente de una ONG trucha que se hace llamar Buenos Vecinos y que lleva adelante las cosas que Macri no se anima a hacer, por ejemplo, sacar las murgas de las plazas, perseguir e insultar a los vendedores y cuando reaccionan se victimizan y dicen que son agredidos”, agregó Aguilera.
Por último desde manzana 66 denuncian el accionar ilegal de la Policía porteña en la persecución de los vendedores ambulantes.
“Los trabajadores sufren un acoso tremendo: les ponen patrulleros en la puerta de sus casas. Hay un vendedor que vive aquí, en Pueyrredón al 200, y cada vez que regresa de hacer compras en el supermercado, le revisan la bolsa para ver si está vendiendo. Es un acoso insoportable”, termina.
Fuente Tiempo Argentino







