Con el final de la feria judicial de invierno los tribunales de Comodoro Py volvieron a su funcionamiento normal y con ello expedientes delicados para la Casa Rosada podrían tener novedades en los próximos días. Uno de los más importantes es el que tiene imputado por enriquecimiento ilícito al ex jefe de Gabinete Manuel Adorni, que será requerido en los próximos días.
Tal como se anticipó desde hace algunas semanas, la causa está a punto de avanzar hacia un importante paso procesal: el requerimiento de justificación patrimonial. Se trata de una instancia previa a las declaraciones indagatorias que rige para las investigaciones por enriquecimiento ilegal. Un paso fundamental en el cual opera una especie de inversión de carga de la prueba, en la que el imputado pasa a ser quien debe probar que no cometió un delito y que su incremento patrimonial se logró de manera legal.
Fuentes tribunalicias confirmaron este martes a Tiempo que es inminente el envío del requerimiento a Adorni. El encargado de su redacción es el fiscal Gerardo Pollicita, a cargo de la causa. Hace semanas que trabaja en eso, aunque los tiempos se aceleraron cuando el último día hábil previo a la feria desde la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero en las Investigaciones (DAFI) le remitieron un detallado informe con cada uno de los puntos que, de momento, presentan incongruencias que el ex funcionario deberá intentar aclarar.
Según supo este medio, el requerimiento será remitido al ex vocero en cuestión de días. En principio, el fiscal espera que el juez Ariel Lijo se reincorpore de una licencia ya que es el Juzgado quien debe notificar a la defensa y girarle las preguntas y precisiones exigidas por el fiscal.
Más allá de las preguntas concretas y los temas específicos que aborde el requerimiento del fiscal, lo que que se espera es que por primera vez la defensa conozca de parte del fiscal el monto de las aparentes incongruencias entre los ingresos formales como funcionario público y el crecimiento en su nivel de vida a partir de su asunción.

La causa por enriquecimiento ilícito arrancó a principios de marzo pasado, cuando producto de una foto que publicó Radio Jai el periodista de Clarín Emiliano Russo contó que la mujer de Adorni, Bettina Angeletti, era parte de la comitiva oficial que viajó a Argentina Week de Nueva York. El escándalo que se generó no hizo otra cosa que opacar las intenciones comunicativas del gobierno respecto de las bonanzas que traería al país ese evento. Ni hablar de la actitud del propio Adorni, que una de las primeras cosas que hizo fue salir públicamente a decir que iba a deslomarse a ese viaje, como para justificar la presencia de su pareja.
El tema no paró de escalar. Revelaciones periodísticas y judiciales dejaron al descubierto una serie de episodios que no hicieron otra cosa que tirar abajo la retórica anti casta que el ex vocero había vendido durante sus famosas conferencias de prensa en Casa Rosada. Desde el viaje familiar a Punta del Este con su amigo Marcelo Grandío en un vuelo privado que salió desde San Fernando, hasta la compra de las casas en Indio Cua de Exaltación de la Cruz y en la zona más cotizada de Caballito hasta otros viajes y consumos cash por montos que superan ampliamente los 3,5 millones de pesos que percibía como funcionario hasta principios de año.

El fiscal tiene incorporado al expediente el detalle de cuánto costó cada propiedad y la forma en las que las adquirió: en el caso de Indio Cua Golf Club producto de un préstamo que le hicieron dos mujeres policías y en el caso del departamento de Caballito gracias al financiamiento de dos jubiladas. Solo en esas operaciones desembolsó u$s 30 mil como pago inicial del departamento ubicado en la calle Miró; otros u$s 30 mil para cancelar parte del préstamo para la compra de la vivienda del country y u$s 245 mil por la reforma casi total de ese inmueble.
A esos montos hay que sumarle los gastos en viajes y distintos consumos pagados en efectivo. Entre ellos productos de blanquería como almohadas y sábanas por $8,1 millones. Ese, que fue uno de los últimos descubrimientos del caso, vino aparejado de un dato adicional: fueron varios los testigos que declararon en la causa que el ex jefe de Gabinete les pidió sus tarjetas de crédito para hacer sus compras personales. Peor aún: todos empleados de la Vocería Presidencial.
Una de ellas fue Gisella Kocsis, que fue secretaria del ex funcionario. Ella fue quien se presentó en el local Rosen The Store para comprar ropa blanca por más de $8 millones y quien declaró que Angeletti, la pareja de Adorni, se presentó en el local para pagar la operación en efectivo.
Desde que dejó de ser funcionario, Adorni no volvió a exponerse públicamente. Hasta ese entonces había explicado en una entrevista en LN+ que había omitido declarar sus ahorros familiares de toda la vida. También que había invertido u$s 200 mil en Bitcoin a partir de los cuales obtuvo ganancias que elevaron ese monto a los u$s 513 mil, cifra que apareció recién este año cuando decidió rectificar su declaración jurada de 2024 e incorporar las “omisiones” que admitió haber realizado.
Todo ese cúmulo de datos que recopiló el fiscal estarán sintetizados en el requerimiento que en las próximas semanas tendrá que responder Adorni. Si la respuesta no logra disipar las dudas que tienen en la Justicia, lo esperable es que sea llamado a indagatoria.
Fuente Tiempo Argentino





