Jorge Macri se retira de sus responsabilidades y delega limpieza y cuidado de escuelas a familias y estudiantes

Bajo un título llamativo “La cultura del cuidado”, el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri, dio el visto bueno de un nuevo protocolo de la cartera Educativa que comanda Mercedes Miguel, con el objetivo de delegar sus responsabilidades del “cuidado, orden y limpieza de las escuelas” en familias, estudiantes, equipo de conducción y cooperadoras. 

En muchos casos, la falta de personal auxiliar en las escuelas porteñas se ve reflejada en el estado de abandono en los que se encuentran varios edificios escolares. Entre las consecuencias se encuentran la aparición de roedores, mugre acumulada , calderas que explotan y desmoronamiento de techos y paredes, en muchos casos por la inoperancia de las empresas tercerizadas que realizan (o deberían realizar) las tareas de mantenimiento e infraestructura escolares.

Quienes integran la comunidad educativa desde hace años señalan que “este protocolo responsabiliza a los estudiantes del deterioro y estado de abandono que atraviesan las escuelas públicas”, señaló a este medio una mamá que integra la cooperadora de una escuela de Barracas que pidió resguardar su anonimato.

El protocolo se denomina “marco general para la cultura del cuidado en establecimientos educativos”, y establece que estudiantes, familias, cooperadoras y el equipo de conducción  deberán conformar un “comité ambiental” y manejar un plan de manejo de residuos, incluidos restos de obras o podas, verificar de forma rotativa la limpieza de los distintos sectores del colegio y realizar “jornadas de reparación” del mobiliario y espacios comunes. 

Entre otros puntos destaca que los objetos que sufran roturas “intencionales” deberán ser reparados por la propia comunidad

“No queremos adelantar nada pero apenas conocimos algunos detalles de este protocolo hablamos entre diferentes organizaciones que agrupan a cooperadoras para realizar acciones y rechazar esta medida”, adelantaron a este medio desde una cooperadora de una escuela de Palermo.

La Resolución N°1284/2026 crea tres nuevos marcos específicos para la “cultura del cuidado”, la “gestión integral de residuos” y el “cuidado edilicio y de equipamiento” en las escuelas porteñas. En el último apartado el gobierno porteño apunta a las “incidencias intencionales” entendidas como “hechos de vandalismo, intrusión o falta intencional de cuidado de las instalaciones edilicias o el mobiliario”.

“Yo me pregunto, quién es el que va a decidir que se rompió algo intencionalmente y que se rompió por el paso del tiempo y deterioro”, agregaron desde la cooperadora.

En líneas generales, el protocolo indica que la rotura intencional de bancos o puertas y daño en los baños, entre otros, demandará la intervención del equipo de conducción de la escuela que, junto a la cooperadora escolar, deberá elaborar una estrategia para reparar o subsanar el daño. Las acciones propuestas pueden ser jornadas de reparación y recuperación con participación estudiantil.

La descentralización de la descentralización

Si bien las cooperadoras escolares durante todo este tiempo venían ocupando la ausencia del Estado porteño, con este marco general, el Ministerio de Educación de la Ciudad blanquea el abandono de la educación pública respecto al cuidado de los edificios escolares y delega sus responsabilidades.

En nuestro país la educación está descentralizada del Estado Nacional, es decir, cada jurisdicción se hace cargo de la administración económica, pedagógica y de recursos en sus respectivos distritos. Con este nuevo protocolo, el gobierno porteño descentraliza parte de sus deberes en la comunidad educativa. Una descentralización dentro de otra descentralización educativa.

 “A partir del nuevo protocolo cada integrante de la comunidad educativa tendrá un rol concreto. La medida alcanza a todos los niveles y modalidades educativas, tanto de gestión estatal como privada. Los alumnos, además de mantener ordenados los espacios comunes, deberán cuidar el mobiliario y evitar la vandalización de paredes, baños y espacios verdes; además, los docentes deberán acompañar la construcción de estos hábitos y los equipos directivos serán responsables de liderar la implementación”, detalla la información oficial publicada por el gobierno.

Desde las diferentes comunidades educativas consultadas por este medio, aseguran que este es un nuevo ajuste encubierto por parte de la Ciudad

El nuevo marco crea también diversas figuras dentro de los establecimientos, como los “embajadores del cuidado”, con divisiones que deberán asumir semanalmente, y con sistema rotativo, la responsabilidad de verificar las “condiciones ambientales y de gestión de residuos” de sectores determinados del establecimiento. También se establecen “campañas de despapelización” como “una estrategia institucional orientada a preservar la calidad de los espacios educativos mediante la revisión periódica, actualización y retiro de cartelería, afiches y otros materiales que hayan perdido vigencia”.

Quién determina qué fue vandalismo

La cartera educativa que conduce Mercedes Miguel basa su análisis sobre este punto mediante un “diagnóstico de conducta sobre el cuidado escolar realizado por la Universidad de San Andrés junto al Ministerio de Educación de la Ciudad”, donde analizaron “las causas y condiciones que inciden en el cuidado de la infraestructura escolar identificó una relación directa entre el clima institucional y el cuidado de la infraestructura”.

De acuerdo a la información oficial del GCBA, el estudio realizado por la Universidad de San Andrés combinó una etapa cualitativa de entrevistas a estudiantes y directivos, docentes, preceptores y auxiliares, con una etapa cuantitativa y la participación de 3000 estudiantes de 1º a 3º año de 42 escuelas secundarias de las 15 comunas de la Ciudad.

Una de las conclusiones de este supuesto relevamiento, es que el protocolo se basa en el efecto del contagio social: cuando los estudiantes perciben que sus compañeros cuidan los espacios, aumenta el compromiso individual.

Gestión integral de residuos

Con el nuevo protocolo cada escuela deberá implementar un Plan Institucional de Gestión Integral de Residuos en cuatro etapas: la designación de un Referente Ambiental que coordine su implementación; la correcta ubicación del equipamiento de separación (cestos de 25 o 50 litros para residuos reciclables y basura; y contenedores verdes de 240 litros para acopio); y la conformación de un Comité Ambiental (con directivos, docentes, estudiantes y familias) encargado de realizar auditorías periódicas y promover campañas de sensibilización.

El plan incluirá la gestión de las distintas corrientes de residuos que se generan en una escuela: reciclables (papel, plástico, vidrio, metales), orgánicos (con posibilidad de compostaje), residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, bienes en desuso, restos de obra y de poda, aceite vegetal usado, y residuos de talleres y laboratorios, cada uno con su circuito específico de disposición.

Fuente Tiempo Argentino

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