Verónica: el pueblo que resiste al cierre de la Base Aeronaval

Es la hora de la siesta y la calle principal del pueblo está vacía, sólo se escuchan a lo lejos los gritos divertidos de algunos pibes que hacen wheelie con sus bicicletas en la única plaza con la que cuenta Verónica. Un teléfono suena en el despacho del intendente municipal, David Angueira, y eso pone en estado de alerta a todo el Gabinete. Los funcionarios acaban de enterarse de que tienen que ir a una reunión con carácter de urgencia a la Base Aeronaval de Punta Indio (BAPI).

El 19 de agosto una comitiva militar se detuvo junto al avión caza Panther, que auspicia de guardián de la puerta de la BAPI. En cuanto alzaron la barrera se percibió el ambiente pesado. Minutos antes, militares y civiles que trabajaban en la Base fueron convocados a una formación pública en la zona de los hangares. Los movimientos eran inusuales, hubo murmullos y miradas desconcertadas. La presencia de dos altos rangos de la Armada fue una advertencia: algo importante estaba sucediendo y no era un encuentro de trabajo.

Foto: Noelia Torres

Una base con personal mínimo y el «agotamiento de un sistema»

De los vehículos oficiales bajaron el comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada, José Martí Garro; y el máximo referente de la Aviación Naval, el contraalmirante Román Olivero. Comunicaron sin vueltas ni sutilezas que empezarían a implementar el Plan Dédalo, un programa de reestructuración integral de la Aviación Naval proyectado a cinco años. Y se sabe que siempre detrás del eufemismo de «reestructuración integral», se esconde ajuste y desmantelamiento.

Con un discurso impasible, Olivero habló de “agotamiento de un sistema”, de actualización doctrinaria, de optimización de los recursos humanos y de traslado del personal militar. Los civiles decodificaron rápidamente el mensaje: Verónica se quedaría, en menos de un año y medio, sin su principal pilar económico, laboral e identitario, que el 25 de febrero cumplió 101 años de vida.

Para el 1° de enero de 2028 ya no quedarán rastros del Taller, de la Escuela de Aviación Naval, de la Escuadrilla Aeronaval de Vigilancia Marítima, ni de los 300 militares que junto a sus familias forman parte del entramado social de Verónica. Todos serán trasladados a la Base Comandante Espora, ubicada a pocos kilómetros de Bahía Blanca.

La Base se convertirá en una Estación Aeronaval con personal mínimo. No se sabe cuántos trabajadores permanecerán en ella. La incertidumbre es total para los 185 civiles a los que les dijeron que podrán solicitar el pase a otro destino antes del 1 de noviembre del corriente año.

Jorge Vignale, trabajador civil de la Base Aeronaval Punta Indio, contó que les «ofrecieron un traslado sin vivienda a cualquier entidad de la armada, con la misma dinámica salarial menor a un millón de pesos. Es inviable arrancar de cero en otra ciudad  y sin garantías de nada».

Además les dieron a entender que podrán pedir transferencia a dependencias del Estado nacional. Verónica cuenta únicamente con una Unidad de Atención Integral (UDAI) de ANSES y una sucursal del Banco Nación. Los empleados civiles de BAPI, en su mayoría, son técnicos aeronáuticos, una especialidad poco común en Argentina. Sus tareas son muy diferentes a las de un empleado administrativo y no existen casi sitios que hoy estén demandando ese tipo de cargo laboral.

Silvina Barrone, otra empleada civil de la Base, se encarga de hacer los pedidos y recepcionar los componentes para la reparación de aviones militares: «Son mis compañeros los que ponen a punto e inspeccionan  las máquinas para que puedan volar en óptimas condiciones». Habla con tristeza, temor y un dejo de bronca. ¿Por qué cerrar algo que funciona bien y que es parte de la identidad de un pueblo?

Foto: Noelia Torres

Onda expansiva

La comunidad de Verónica comprende mejor que nadie el impacto que esto significa para los 8500 habitantes de la cabecera del partido.

Lucas Foti, de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de la localidad, explicó que “en el pueblo van a circular 600 millones de pesos menos por mes y se estima que van a cerrar un 30% de los comercios, ya que muchos son proveedores de la Base”. Además alertó que temen por el cierre de la sucursal del Banco Nación, porque los sueldos de la Armada se cobran allí.

Por su parte, la geriatra Liliana Franzoni se mostró preocupada por un fenómeno de envejecimiento poblacional que transita la comuna hace años, y considera que esto puede empeorar. “Los jóvenes y las familias se van a ir del pueblo por la falta de oportunidades laborales  y nos vamos a quedar un altísimo porcentaje de adultos mayores. Hoy ya alcanza el 60%, imaginen lo que puede pasar de acá a un año y cómo va a repercutir  eso en la salud mental”, alertó la médica local.

La onda expansiva también afectará a la localidad en materia educativa: habrá cerca de 300 estudiantes menos en la región y la especialidad en Aeronáutica de la Secundaria Técnica carecerá de sentido.

Alberto Rickfelder es jubilado de la BAPI, ingresó como aprendiz a los 15 años y asegura: “Mi gran temor es que se pierda la capacidad técnica, adquirir conocimiento para el mantenimiento de aviones es un proceso largo y que necesita práctica”. Entiende que si se para, se puede discontinuar para siempre.

Foto: Noelia Torres

Punta Indio lucha y se escucha

Ni bien terminó el encuentro en la base, el intendente Angueira convocó a una conferencia de prensa transmitida también por las redes sociales de la Municipalidad. Cuando los vecinos se pusieron al tanto de la dramática decisión se autoconvocaron frente al palacio municipal y en pocos minutos se conformó la Mesa de Defensa de la BAPI, con representantes de la sociedad civil, concejales, comerciantes, personal de educación, salud, trabajadores y sindicatos para delinear un plan de acción.

Desde entonces se mantuvieron reuniones con legisladores de todo el arco político, pidieron audiencias con el ministro de Defensa, Carlos Presti,  y ante la falta de respuestas una delegación decidió presentarse personalmente para entregar una nota a las autoridades nacionales. 

El jueves pasado, cerca de 500 vecinos se movilizaron al Edificio Libertad, donde fueron atendidos por el jefe de asesores de Presti y por el jefe del Estado Mayor General de la Armada, Juan Carlos Romay, quienes recepcionaron los pedidos y escucharon la exposición de los damnificados. Si bien no hubo promesas de ningún tipo, se abrió una instancia de diálogo.

Las acciones continuaron con un abrazo simbólico a la base, una misa en la iglesia de Lourdes y una volanteada sobre la Ruta 36.

Los veroniquenses saben que unidos son más fuertes; y que en esta lucha, como en todas,  nadie se salva solo. «

Foto: Noelia Torres
EL EMPLEO EN LA CIUDAD

Desde sus orígenes, en 1914, el partido de Verónica creció en torno a la actividad militar aeronaval. En su época de esplendor la Base de Punta Indio llegó a tener 2000 trabajadores entre militares y civiles; hoy el número se reduce a menos de un tercio, con sus respectivas familias.
El Estado provincial y municipal son los otros grandes empleadores, que absorben gran parte de los profesionales de la región. En tercer lugar aparecen las pymes del sector agropecuario y de la metalurgia, y las cooperativas locales.

Foto: Noelia Torres
El Plan Dédalo, un recorte encubierto y riesgoso

El Plan Dédalo es presentado como una «modernización y reordenamiento» de la aviación naval de la Armada. Pero si se lee entre líneas, está enmarcado dentro del recorte de casi $ 49.000 millones en el presupuesto de Defensa que aplicó el Gobierno a través de la Decisión Administrativa 20/2026.
La Armada busca renovar las unidades de exploración con la incorporación de los aviones de patrulla marítima Lockheed P-3C Orion, adquiridos en octubre de 2023; y por otro lado, darle la baja efectiva a la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque (EA32) lo que implica que se queda sin su capacidad para proyectar poder y ataque desde el aire hacia el mar.
Otra medida será la concentración de las capacidades operativas y logísticas de la Base Aeronaval Comandante Espora en Bahía Blanca y la Almirante Zar de Trelew. Con esta movida de fichas en el tablero, queda expuesto el vaciamiento de la Base de Punta Indio. Su personal de civil deberá elegir entre el cambio de destino o quedarse sin empleo.
La decisión de degradar a la BAPI parece desconocer su importancia geopolítica y estratégica por su ubicación sobre el Río de la Plata y su rol histórico en la defensa y soberanía nacional. Se encuentra asentada en la costa sur del Río de la Plata, una puerta de entrada vital para el tráfico fluvial y marítimo hacia el norte de Argentina y la hidrovía; y desde su ubicación permite controlar y defender una de las zonas económicas y de navegación más transitadas del Cono Sur.

La cuna de la aviación

En la Base Aeronaval de Punta Indio trabajan más de 300 trabajadores y trabajadoras, muchos de ellos técnicos aeronáuticos especializados.
En la BAPI se graduaron casi 100 promociones de aviadores argentinos pero también de México, Guatemala y Honduras. Prácticamente todos los pilotos y tripulaciones que combatieron en la Guerra de Malvinas se formaron allí.
En los homenajes que se realizan cada 2 de abril en la Plaza San Martín de Verónica se recuerda, entre otras, la hazaña del teniente Owen Crippa que, mientras realizaba una misión de reconocimiento en solitario sobre el Estrecho de San Carlos, se topó con la flota británica. Atacó con éxito a la fragata HMS Argonaut en un vuelo rasante extremo y, mientras escapaba esquivando misiles, dibujó el mapa detallado con la ubicación exacta de los buques enemigos. Un elemento clave para la estrategia y la logística necesaria en una guerra.

Fuente Tiempo Argentino

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