Mientras el intendente porteño habla de «modernización del sistema» de higiene urbana y gestión de residuos -razón por sacó una licitación para privatizarlo-, un informe de la auditoría porteña dejó al descubierto una fuerte ineficiencia del gasto público en todo el sector.
El gobierno intenta culpar a las cooperativas de reciclado, pero los números de la auditoría son contundentes y dejan en claro que los malos resultados son consecuencia de la gestión del Ejecutivo porteño.
El informe publicado en las últimas horas, analizó el primer año de gobierno de Jorge Macri para conocer cómo implementó las políticas de higiene urbana en el reciclado.

Uno de los datos más contundentes se ubica dentro del ítem “metas físicas”. Para el ciclo 2024, el Gobierno de la Ciudad había previsto alcanzar 166.482 toneladas recicladas, pero la ejecución informada fue de apenas 55.796 toneladas: un 33% de lo programado.
La primera conclusión del informe de la auditoría apunta en ese sentido: “la política de reciclado muestra dificultades para alcanzar sus propias metas, una caída sostenida en los materiales que ingresan al sistema y debilidades en la planificación y el seguimiento de sus resultados”.
En ese mismo período, el programa tenía un presupuesto vigente de $86.146 millones y registró una ejecución de $74.834 millones. Es decir, “existió una elevada ejecución presupuestaria, pero las metas físicas quedaron muy por debajo de lo previsto”, detalla el documento.
El organismo de control también puso el foco en una tendencia que viene ocurriendo en los últimos años: “la cantidad de residuos secos recibidos en los Centros Verdes cayó un 42,2% entre 2022 y 2024”. En 2022 habían ingresado 100.909 toneladas. Dos años después fueron 58.308.
Incluso el informe aclara que también aumentó el porcentaje del material que, después de ingresar a los Centros Verdes, termina siendo descartado: pasó del 18,3% al 25,68%.
Los argumentos de GCBA aducen a un siniestro
La Dirección General de Reciclado intentó excusarse de los malos resultados de 2024. Dijo que se vieron afectados por el incendio ocurrido en febrero en el Centro de Reciclado de Barracas, una instalación importante dentro del sistema, y señaló además que la cantidad y calidad de los residuos recibidos depende de factores externos, como la separación en origen.
Si bien la Auditoría añadió estas “explicaciones”, advirtió que la caída en los materiales recibidos comenzó antes del incendio y forma parte de una tendencia que puede observarse desde 2022.
¿Y los Puntos Verdes?
En el relevamiento realizado por la auditoría se detectó un recorte lapidario respecto a los espacios destinados a acercar el reciclado a los vecinos. En el año 2023 existían 41 Puntos Verdes en Plazas y Parques de la Ciudad. Un año después, en 2024 había un total de 21 Puntos Verdes. Es decir, en su primer año de gobierno Jorge Macri eliminó casi la mitad (48,8%).
La eliminación de los Puntos Verdes fue todavía mayor en algunas comunas porteñas. Por ejemplo en las comunas 12 y la 14, redujeron un 66,7%, mientras que en la Comuna 13 el recorte llegó al 60%.
Desde el gobierno también argumentaron sobre esta situación y explicaron que el recorte “respondió al bajo nivel de captación de materiales de algunos espacios y a dificultades vinculadas con su mantenimiento.”
El problema señalado por la Auditoría es que no existían criterios formalmente establecidos para decidir qué Puntos Verdes debían mantenerse y cuáles eliminarse.
Esto introduce una discusión que excede la gestión cotidiana: si el objetivo de la política pública es promover la separación de residuos y aumentar los niveles de reciclado, reducir la presencia territorial sin una planificación que garantice cobertura y accesibilidad puede terminar debilitando ese mismo objetivo.
Gastó mucho, cumplió poco
Pese a haber ejecutado casi todo el presupuesto, el GCBA no alcanzó las metas programadas durante el año. En ese sentido, el informe de la Auditoría mostró una distancia importante entre ese objetivo y los resultados concretos del programa encargado de llevarlo adelante.
“Las toneladas recuperadas quedaron muy por debajo de las metas previstas, cayó la cantidad de materiales que llegan a los Centros Verdes, aumentó el descarte, se redujeron casi a la mitad los Puntos Verdes y persistieron debilidades en los sistemas de información y planificación”, detalla.
Entre otros puntos destaca que después de años de implementación de la Ley de Basura Cero, la discusión ya no puede limitarse a cuánto gasta la Ciudad en reciclado o cuántas actividades realiza.
Fuente Tiempo Argentino







