En la misma ciudad donde en los últimos días el gobierno anunció la obligatoriedad del uso de Inteligencia Artificial (IA) en la escuela primaria se conoció un relevamiento que marca un alto nivel de exposición en los trabajos a la IA generativa. Con un dato extra para dimensionar su avance: el anexo curricular que establece esa obligatoriedad escolar primaria no fue elaborado por profesionales de carne y hueso sino mediante Inteligencia Artificial.
Así lo señaló el periodista especializado en el tema Maximiliano Firtman. El combo de datos invita a pensar en el impacto de la presencia de la IA en el mercado laboral, pero también en los riesgos de que esa incidencia ocurra sin controles ni regulaciones.
El anexo curricular que mete IA obligatoria en la escuela primaria en CABA está hecho usando IA.
La imagen de portada la hizo ChatGPT, los gráficos Claude y las fuentes y contenido Gemini Notebook (ex NotebookLM).
Aclaran en letra chica que «los autores y el equipo editorial de… https://t.co/6rf5Be2xX5 pic.twitter.com/3tSnytip3O
— Maximiliano Firtman (@maxifirtman) August 20, 2026
Para conocer el suelo sobre el que se pisa, el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA) elaboró el Índice de Exposición Ocupacional a la IA Generativa de la CABA. Es el primer relevamiento sobre los efectos de la IA en el empleo focalizado en una ciudad de Latinoamérica, con la asesoría de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En una escala donde el 0 es la menor exposición y 1 la mayor, CABA quedó en un escalón alto, con 0,353 de exposición.
El resultado implica que está más expuesta que Estados Unidos, Francia o Reino Unido. Solo es superada por Singapur, con 0,366. Pero la carencia de datos por ciudades –únicamente los hay por países– impide una comparación clara.
“Por lo alto que dio esta medición, el mundo debería prestarle atención a qué pasa en las ciudades. Tiene que ver con la composición específica de la estructura ocupacional de CABA, con muchos servicios con tareas cognitivas”, explica Macarena Santolaria, una de las investigadoras del proyecto.

“Tratamos de evitar el lenguaje predictivo sobre sustitución total de puestos. Damos la voz de alerta respecto de la exposición y la transformación de los puestos y tareas a nivel local, y por lo tanto la necesidad de que los actores sociales –empresas y trabajadores– participen del gobierno de esa transición”, plantea Juan Manuel Ottaviano, también al frente del estudio.
Si no hay gobierno de esa transición, probablemente exista destrucción de puestos: «Pero no vamos a saber si era la consecuencia inevitable de la exposición a la IA. Si hay gobierno de esa transición, los trabajadores van a proteger mejor sus puestos y las empresas van a poder eficientizar el uso de la IA; es más una secuencia que una predicción”, define.
La IA y el empleo: teléfono para oficinistas
El informe muestra que el 67% del empleo porteño tiene algún grado de exposición a la IA. Las ocupaciones puntuales más afectadas son también algunas de las más numerosas en el distrito: oficinistas y empleados en trato directo con el público (0,642), profesionales de negocios y administración (0,502), profesionales TIC (0,517) y empleados contables (0,453). Ocupaciones cognitivas, con tareas centradas en el procesamiento de información.
Una de las conclusiones del estudio es que la exposición –y por lo tanto, la posibilidad de reemplazo- se da por tareas y no necesariamente por puestos. Es decir, algunas actividades de determinadas ocupaciones pueden estar siendo realizadas por IA, pero ello no implica que ese puesto esté siendo o pueda ser reemplazado en su totalidad. El dato indica que, si se toman medidas, ese puesto puede ser transformado en lugar de reemplazado.
En el amplio espectro de miradas sobre el presente y el futuro de la IA hay proyecciones más y menos tremendistas. El experto en IA Roman Yampolskiy dijo recientemente en una entrevista que no solo los oficinistas deberían preocuparse por su empleo: “En cinco años, hasta el trabajo físico podrá automatizarse”.

El futuro llegó hace rato
Gonzalo Núñez es el nombre ficticio de un profesional que llevaba más de una década trabajando como traductor de subtítulos en francés para una compañía cuando, hace poco más de un año, comenzaron a pedirle nuevas tareas. Ya no traducir, sino revisar traducciones realizadas por IA. Algo que requería un esfuerzo mayor, sin una mejora en el pago. Tras acceder durante un tiempo, pidió volver a su formato de trabajo anterior. Poco después, lo despidieron. Los traductores y otras ocupaciones basadas en lenguaje están entre los grupos más vulnerables, según un estudio de Microsoft y la Universidad Cornell citado por la periodista Irina Sternik en su libro IA, el futuro llegó hace rato.
“Muchas veces te venden la idea de que no te va a reemplazar la IA sino alguien que sepa usarla. Como toda frase hecha, tiene algo de verdad y algo de incorrecto. En algunos sectores podrá ser posible, pero en otros no va a haber posibilidad: la IA te va a reemplazar por completo”, sostiene Damián Bes, abogado especializado en derecho laboral e Inteligencia Artificial. Y pregunta: “¿Cómo le explicás, por ejemplo, a un cajero de supermercado que por saber manejar IA su actividad no se va a ver reemplazada?”
Da ejemplos de Estados Unidos, aún lejanos en estos pagos, como las mochilas de reparto de pedidos que viajan solas. Otros casos, en cambio, están más al alcance: “En sectores como call centers ya se habla de reemplazo. Algunos tienen 50% de usuarios de atención que no son personas. En el área de recursos humanos hay muchos software para filtrar currículum, hacer scraping y ver redes sociales como paso previo a la entrevista. Dan un scoring sobre el que se define si te entrevista una persona o no”.

“En este país conviven realidades del siglo XXI con algunas del XIX. Hay zonas donde el trabajo rural cuasi esclavo existe. Pero es innegable que el impacto de la IA sobre el trabajo se va a sentir cada vez más –sentencia Bes–. Los Estados están muy mal preparados para esto. En Argentina, la agenda pasa por el costado: ‘Vengan y hagan lo que quieran, lo social se tendrá que arreglar solo’. Es un error, porque individualmente ante este tipo de sistemas poco y nada se puede hacer. Si no es colectivo, a través de organizaciones intermedias, del Estado, para tratar de equilibrar la ecuación, tenemos un futuro que no va a ser lindo de vivir”.
Las siguientes etapas de la iniciativa del CESBA apuntan en ese sentido: al diálogo social para definir políticas ante el avance de la IA. “Un fenómeno muy extendido donde la adopción de la IA ya fue acelerada es el enfriamiento de la contratación en jóvenes. Del relevamiento surge que el segmento más expuesto son mujeres jóvenes profesionales. Hay una alerta en este sentido”, indica Ottaviano. Los actores sociales también lo están discutiendo en el norte global: «Mientras tengamos tiempo en Argentina y CABA pensamos que tenemos herramientas para anticiparnos a esos escenarios sin darlos por hecho, con la premisa de que ese futuro se puede cambiar”. «
Obligatoria en escuelas
El gobierno de Jorge Macri y su ministra de Educación, Mercedes Miguel, presentaron un anexo curricular que incluye a la Inteligencia Artificial entre los contenidos obligatorios desde la escuela primaria. Con interacción grupal desde los nueve años e individual desde los once.
Como señaló el periodista especializado Maximiliano Firtman, la UNESCO recomienda los 13 años como piso para usar IA generativa en el aula y hasta las empresas lo hacen: ChatGPT y Grok desde los 13, con permiso parental, y Claude desde los 18. Gemini es la única que admite menores de 13, si un tutor o escuela lo habilitan.
“La Ciudad dice ser la primera de la región. Ser primera no es lo mismo que tener razón. El resto quizá no está atrasado: quizá espera evidencia antes de hacer obligatoria una tecnología sobre la que todavía tenemos demasiadas preguntas”, escribió Firtman.

Meta enfrenta el mayor juicio de su historia
Meta, la compañía fundada por Mark Zuckerberg, está en el banquillo. Esta semana comenzó en Estados Unidos el mayor juicio al que debió enfrentarse hasta el momento, con acusaciones formuladas por 29 fiscales estatales sobre diseño e implementación de funciones que generan adicción en niños y adolescentes en Instagram y Facebook.
Ante la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers y un jurado de ocho personas en el tribunal de Oakland, los fiscales sostienen que Meta violó la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Internet y recopiló ilegalmente información de niñas y niños menores de 13 años.
“Explotar a nuestros residentes más vulnerables para aumentar las ganancias corporativas no solo es moralmente incorrecto, sino también ilegal”, dijo el fiscal general de California, Rob Bonta. La acusación apuntó también a la grave crisis de salud mental que sacude a la juventud. Las empresas tecnológicas deben hacerse responsables, pidió el fiscal general de Colorado, Phil Weiser.
Son cuatro estados de EE UU los que reclaman que la compañía implemente cambios en la forma en que operan Facebook e Instagram. Pretenden una indemnización económica que podría alcanzar los U$S 1,4 billones, según se estima en la prensa estadounidense. Casi el mismo valor que tiene la compañía.
El juicio forma parte de un litigio «multidistrital» que reúne a más de 3000 demandantes contra Meta y otras compañías como Google, TikTok y Snap. Todas las acusaciones se resumen en que sus plataformas fueron diseñadas para maximizar el tiempo que los usuarios pasan frente a las pantallas, contribuyendo a fomentar conductas adictivas entre niños y adolescentes y causando daños emocionales. Incluso, la muerte.
El juicio podría extenderse un mes y medio. No es el primero: un juzgado en Nueva México condenó a inicios de mes a Meta a pagar 567 millones de dólares a un fondo de reparación para la salud mental de los jóvenes, por entender que su forma de operar perjudica la salud y seguridad de los adolescentes. El fallo es considerado
como un precedente para la querella en curso.
Fuente Tiempo Argentino







