Todo comenzó en enero de este año, cuando el actor Nicolás Cesare encontró de manera casual un fragmento de ese testimonio. La lectura despertó inmediatamente su interés y lo llevó a pensar que aquella historia todavía tenía algo para decir desde un escenario.
Escrito durante su exilio en 1981, el libro fue una de las primeras denuncias que expusieron internacionalmente el funcionamiento de las cárceles clandestinas durante la dictadura argentina. Allí, el periodista relató su experiencia como detenido y las torturas que sufrió durante su cautiverio.
Según contó su familia tiempo después, el periodista decía que aquellas páginas no las había escrito de manera tradicional, sino que las había «escupido de un tirón», sin detenerse a corregirlas. La necesidad de contar lo que había vivido estaba por encima de cualquier otra consideración. El testimonio terminó convirtiéndose en un documento fundamental para acercarse a lo ocurrido durante aquellos años.
Llevar ese relato al teatro implica también asumir el desafío de poner el cuerpo. Cesare explica que conoció el material casi por casualidad: «En enero me llegó un pedacito del texto. No sé de dónde lo saqué, lo vi y no me acuerdo exactamente dónde, pero dije: ‘Este texto me encantó’. Era un fragmento del libro de Jacobo Timerman, el padre de Héctor. Lo escribió en el exilio, en 1981, y se llama Presos sin Nombre, Celdas sin Número. Fue una de las primeras grandes denuncias a nivel internacional sobre lo que ocurría en las cárceles clandestinas de Argentina, en plena dictadura».
Por su parte, el director Andrés Caputo recuerda que, aunque no solían trabajar juntos, el material lo atrapó de inmediato cuando Cesare le acercó la propuesta. Lo cautivó la forma de escribir de Timerman y la entereza que transmitía, incluso en los momentos más oscuros. Según sus propias palabras, le interesaba muchísimo lo que el autor había vivido, pero le generaba una fascinación aún mayor la manera en que lograba contar ese horror.
A partir de ese descubrimiento, Cesare comenzó a trabajar junto al director Andrés Caputo para llevar el material al escenario. La intención no fue hacer una reconstrucción documental de lo ocurrido, sino mostrar cómo esas experiencias continúan presentes en quien las atravesó.
Ese enfoque marcó el tono de un proceso de ensayos que Caputo describe como íntimo y de profundo respeto. El director relata que pasaban horas encerrados en una sala con muy pocas luces, buscando entender qué le ocurría a Timerman en el cuerpo y en la memoria luego de escribir fragmentos tan crudos y perfectos. Por ese motivo, hizo énfasis en lo corporal para transmitir cómo el protagonista transitaba ese dolor. Para Caputo, el objetivo principal no radica en si la obra gusta o no, ya que considera eso una simple consecuencia del trabajo, sino en lograr que la pieza atraviese al espectador, una meta que sienten cumplida y que se refleja en los recientes reconocimientos de interés municipal recibidos en Lomas de Zamora y Lanús.
La puesta transcurre en el living de la casa de un hombre que está en libertad, pero que no logra dejar atrás lo vivido durante su cautiverio. Los sonidos, las luces y las proyecciones acompañan los recuerdos que aparecen durante la función y hacen que, por momentos, el living deje de sentirse como un espacio cotidiano para convertirse en el escenario donde el personaje vuelve a enfrentarse con lo que vivió.
El diseño acústico está a cargo de Tomás Alcántara, mientras que las proyecciones fueron realizadas por Lisandro Suárez. Ambos elementos tienen un papel importante dentro de la puesta y permiten que aquello que ocurrió años atrás vuelva constantemente a escena.
Sobre el trabajo realizado junto a Caputo, Cesare explica: «Es un texto muy interesante porque arma la visión de lo que fue estar detenido. Habla de 30 meses de cárcel y golpes. Fue muy fuerte hacer ese laburo. Nosotros, en conjunto con Andrés, el director, hicimos que el personaje reviva permanentemente todo eso en su casa. Está en el living y lo atraviesa todo este marambo de cosas: los fantasmas del pasado, la tortura, los recuerdos y demás. Y quedó un laburo muy interesante».
La propuesta tendrá este viernes 4 de septiembre, una función especial en el Auditorio A del Congreso de la Nación. La presentación surgió a partir del contacto con el diputado Horacio Pietragalla Corti, cuya trayectoria en el ámbito de los derechos humanos le otorga a la jornada un significado particular.
Para el equipo, la presentación en el Congreso representa un hito fundamental. Caputo confiesa que la convocatoria los tomó por sorpresa, pero rápidamente se transformó en una inmensa alegría y en un profundo agradecimiento hacia Pietragalla y todos los que hicieron posible este espacio. El director asume esta función como un acto de enorme responsabilidad y un aporte indispensable para mantener viva la memoria, sobre todo en un contexto donde, según su visión, la historia del país intenta ser contada de otra manera. Reflexiona que esta es una nueva oportunidad para que la voz de Timerman le hable a las nuevas generaciones y les haga sentir lo que verdaderamente ocurrió. En el plano personal, Caputo asegura que esta experiencia marca un antes y un después en su vida profesional y militante, ya que siente que, gracias al trabajo conjunto con Cesare en el escenario y Tomás Alcántara en la técnica, el teatro se convierte en la herramienta de transformación que siempre soñó.
Próximas funciones
- 4/9/2026 – 16 HS – AUDIT. DEL ANEXO A – CONGRESO DE LA NACION – RIVADAVIA 1841 – CABA
- 12/9/2026 – 21 HS – CINE TEATRO WILDE – JUAN CRUZ VARELA 6261 – WILDE
- 22/9/2026 – 10 HS – CENTRO EDUCATIVO JOSE MANUEL – AV. SAN MARTIN 3701 – CALZADA
- 25/9/2026 – 20 HS – GALPON DE LAS ARTES. ESTACION CULTURAL – SARMIENTO AL 1000 – SAN VICENTE
- 26/9/2026 – 20 HS – ESP. PARA LA MEMORIA EX POZO DE BANFIELD – SICILIANO Y VERNET (LOMAS DE ZAMORA)
- 29/9/2026 – 10 Y 14 HS – TEATRO DEL MUNICIPIO DE LOMAS DE ZAMORA – MANUEL CASTRO 262 – FUNCIONES PARA ESCUELAS SECUNDARIAS
Fuente Tiempo Argentino
