La historia logró lo que la política argentina actual está lejos de alcanzar: la unión entre jurisdicciones que responden a diferentes espacios políticos en pos de un proyecto común. A 220 años de la Reconquista de Buenos Aires, los partidos de San Martín, Tigre, San Isidro y Vicente López acordaron ser parte de un proyecto que recorre diferentes puntos del norte del conurbano bonaerense que resultaron claves en los preparativos, los movimientos de tropas y la resistencia que puso fin a la ocupación británica de 1806. El corolario de este trabajo es un bus turístico que todas las semanas traslada a vecinos de manera gratuita para que puedan ver y sentir a estos lugares icónicos, junto a guías especializados, que conforman (según se afirma) el hito número uno de la nacionalidad.

La primera invasión inglesa comenzó con el desembarco de las tropas de William Beresford en las costas de Quilmes el 25 de junio de 1806. Dos días después, los británicos tomaron Buenos Aires y ocuparon el fuerte: bajan la bandera española, hacen flamear la suya y se jura fidelidad al rey de Gran Bretaña.
“Salvo Manuel Belgrano, que era funcionario y fue el único que no juró lealtad”, explica a Tiempo con entusiasmo el historiador y abogado Julio Otaño, director de Museos Históricos de San Martín. De ese Municipio se impulsó la iniciativa denominada Camino de la Reconquista hace poco más de un año, para la que fueron convocados arquitectos, guías de turismo e historiadores de todos los distritos involucrados.
El especialista admite que mientras Buenos Aires se configuraba para ser una colonia británica más, “había gente que estaba muy contenta con los ingleses. Las damas de la sociedad, por ejemplo, se paseaban por Plaza de Mayo de la mano de oficiales británicos. Había comerciantes que estaban muy contentos. Mucha gente los había aceptado”.
Sin embargo, en los sectores más bajos y, justamente, en los pagos aledaños a la ciudad, como eran los «Pagos de los Santos Lugares» (donde San Martín se llamaba Santos Lugares, en una zona de chacras), que comprendía desde el actual Retiro hasta San Fernando, y el vecino Pago de las Conchas, que hoy es Tigre, «no había ese conformismo de ser una ciudad británica», adelanta el historiador, quien destaca: “Los planes para reconquistar Buenos Aires van a surgir en lo que hoy es el Conurbano”.
El virrey Rafael de Sobremonte huye hacia Córdoba con el tesoro real y salvaguarda su investidura. En paralelo, comienzan a tener relevancia otros actores. “Aparece, por ejemplo, un vecino de San Isidro llamado Juan Martín de Pueyrredón, un hacendado que comienza a reunir gauchos, chacareros y también esclavos que venían de África. Inclusive llega a haber pueblos originarios que van a ser reclutados de distintas ciudades y de los pequeños fortines que existían, como Salto, Lobos y Navarro”, enumera Otaño. Pueyrredón se concentra en Luján, donde ya estaba la imagen de la Virgen.

Luego, entra en escena otra figura, Santiago de Liniers, que era un oficial francés al servicio de España. Se dirige a Montevideo, que era una ciudad del Virreinato donde estaba la mayor parte de las fuerzas, para pedirle al gobernador de allí hombres y fuerzas para reconquistar Buenos Aires. Al mismo tiempo, “aparece un español muy importante, Martín de Álzaga, que va a comenzar a financiar, a comprar armas y a preparar la reconquista. Por ejemplo, alquila en el actual San Martín lo que se llamaban los caseríos de Perdriel, que pertenecían a la sucesión de Domingo Belgrano, el padre de Manuel. Ese lugar hoy es la Chacra Pueyrredón”.
El Camino de la Reconquista
El Camino de la Reconquista, ideado por el Municipio de San Martín, consta de cinco puntos. El primero: los Caseríos de Perdriel, donde el 1 de agosto de 1806 las fuerzas reunidas por Pueyrredón (unos 300, la mitad de los ingleses) enfrentaron a una columna británica. La acción dejó organizada la resistencia. “Se trató de un hito fundamental de la argentinidad. Fue el bautismo de fuego de la caballería criolla”. Pueyrredón llevaba dos cintas de 38 centímetros de largo celestes y blancas para ser identificado, se las había dado un cura en Luján. “Casi muere porque le matan el caballo y un alcalde de la ciudad de Pilar, llamado Lorenzo López, le salva la vida”.
Poco después, se repliegan en lo que va a ser la Chacra de los Márquez (segundo punto), en Villa Adelina, donde esperan la llegada de Liniers, quien debía desembarcar en Punta de Olivos pero una sudestada lo impide. Finalmente, Liniers cruza desde Colonia con aproximadamente mil hombres provenientes de la Banda Oriental en el llamado El Desembarco de Las Conchas (tercer punto), el 4 de agosto. Las fuerzas de Pueyrredón y Liniers se unen y atraviesan en medio de una intensa lluvia toda la zona norte.
Tras llegar a la Plaza de San Isidro y la Quinta de los Ombúes (cuarto punto), esos chacareros, afrodescendientes e indígenas que habían sido reclutados se reabastecen y reciben el calor de los vecinos. Luego, continúan su paso hacia el Camino del Fondo de la Legua (quinto punto), en Vicente López y de allí, se internan en Buenos Aires donde la suerte de Beresford ya estaba sellada: caería el 12 de agosto. «
Dónde se pueden anotar
El recorrido parte todos los jueves temprano desde la Plaza de San Martín y tiene una duración de siete horas. Los interesados deben reservar su lugar en la Dirección de Turismo de la Municipalidad de San Martín o en este link. El circuito incluye diferentes hitos estratégicamente situados en ese distrito, en Vicente López, en San Isidro y en Tigre. Además se editó un libro elaborado por los especialistas de las jurisdicciones involucradas que ya se agotó. Para 2027 tienen previsto avanzar con La Defensa de Buenos Aires, en 1807, en la que “los hombres que van a formar la resistencia en su mayoría son del Conurbano. En esta ocasión, Buenos Aires no cae”, resume Julio Otaño.
Fuente Tiempo Argentino







