Imaginate que querés un libro, entrás a Internet y te aparecen los mismos tres o cuatro sitios, priorizados gracias a su pago de publicidad. Ahora imaginate que entrás a un buscador específico, ponés el título del libro o el autor que deseás y te dice en qué librerías independientes podés encontrarlo, las más cercanas a tu domicilio y a qué valor lo conseguís. Desde el 21 de septiembre, producto de la obstinación y el trabajo colaborativo, este buscador es una realidad y se llama Todos Tus Libros AR.
Se trata de una web que, bajo el lema «Libreros unidos, poder barrial» ya reúne más de 450.000 títulos de 90 librerías de todo el país (y se están sumando más), priorizando la ubicación geográfica. La persona puede buscar un título determinado, un autor o incluso solo una editorial y ver las opciones más cercanas.
El proyecto apunta a trasladar al entorno virtual el criterio, la curaduría y el asesoramiento personalizado que caracterizan al oficio del librero y hacerle frente a las grandes corporaciones de venta digital como Mercado Libre; en un momento de crisis, con una caída del 34% de ejemplares impresos, y donde las librerías independientes están entre las más afectadas de toda la cadena.
Dos días antes del lanzamiento de Todos Tus Libros (TTL), la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (FALPA) difundió la situación crítica de las librerías independientes ante la caída de la facturación y el aumento de los servicios y costos de mantenimiento, y reclamó medidas gubernamentales que ayuden a sostener estos espacios. Según resaltan, muchas continúan abiertas a costa de resignar su rentabilidad, utilizar sus ahorros o endeudarse.

Todos Tus Libros
“Un objetivo a largo plazo es crear una alternativa sólida y sostenible frente a los grandes monopolios de comercio electrónico, asegurando que el margen y los beneficios de la cadena del libro queden dentro del ecosistema cultural y comercial del país”, plantea Hugo Villani, impulsor de la iniciativa y también desarrollador del sistema de gestión ULTRA, en referencia a la idea de presentarse como alternativa a la venta en plataformas como Mercado Libre cuyas comisiones pueden superar el 50% de lo que le queda a la librería por cada ejemplar.
Si bien Villani lleva adelante hace más de 40 años un sistema de administración para stock y facturación para el mundo librero, no es necesario ser cliente de ULTRA para formar parte de Todos Tus Libros. “Nosotros buscamos sumar gente que tenga empatía. Si sumáramos solamente a los que usan nuestro sistema no sería un proyecto comunitario”, resalta.
El requisito es que la librería tenga tienda online, porque la compra debe finalizar en la web de cada comercio. Para fomentar que se sigan sumando espacios acordaron descuentos en pagos anuales de Tienda Nube y esperan poder sumar beneficios en relación a las comisiones bancarias y empresas de logística. Ya anunciaron que para el Cyber Monday harán un reintegro del 15% en las ventas que se realicen por medio del sitio web.

Comunidad lectora
Valentina Bernadi es dueña de La Zona, librería ubicada en Reconquista, Santa Fe. Una vez que se recibió de licenciada en Letras de la UBA, retornó a su ciudad natal y hace un año se lanzó con su proyecto librero: «En mi ciudad no encontraba un comercio en el que conseguir libros y que además sea un espacio de encuentro con otras personas que nos una el disfrute de la literatura».
Hoy además hacen talleres de narración, lectura y encuadernación, presentaciones y otras actividades: «Tratamos de generar una verdadera comunidad. Las personas del interior muchas veces compramos libros online que vienen de Buenos Aires y quizás tenemos a la vuelta una librería que tiene lo que buscábamos”.
TTL ordena la oferta de librerías según las más cercanas a la dirección del usuario. Los libreros consultados coinciden en que el sitio pone en valor los catálogos y es ideal para buscar ejemplares de nicho o descatalogados. “Si estás en La Quiaca y lo que buscás es muy específico y lo tienen solamente en Tierra del Fuego, lo vas a comprar y se va generar esa retroalimentación que buscamos”, dice Valentina.
En consonancia, las pequeñas editoriales también se ven beneficiadas porque resulta más fácil para los lectores encontrar dónde pueden conseguir sus libros. “Creemos que la búsqueda geolocalizada por título democratiza y visibiliza a todas las editoriales independientemente de su tamaño o alcance”, cuenta con optimismo Carolina Silbergleist, que lleva adelante desde 2018 la librería Mandrágora, en el barrio porteño de Villa Crespo, la cual también tiene su editorial. En tres años el sello ya publicó 8 títulos.
“Las librerías venimos pensando formas de trabajar y pensarnos en conjunto, esta propuesta une y potencia ese vínculo. Además, siempre buscamos construir la comunidad lectora que le da sentido e identidad a nuestra librería, por eso impulsamos talleres y clubes de lectura”, soslaya.

Tanto Carolina como Valentina prefieren no comercializar por Mercado Libre. Hay una cuestión económica: sobre el precio total del libro el comercio tiene un margen que ronda el 35% del valor, pero las plataforma cobra una comisión del 18% y además impone medio, plazos de envíos y su propia política de devoluciones. Aunque también hay algo político: no aportar a estos gigantes que se llevan puesta la venta local.
Juan Pampín, presidente de la Cámara Argentina del Libro (CAL), advierte que las empresas de comercio electrónico aprovechan para tirar otras ofertas que compiten con el ejemplar. Se quedan con tus datos, tus intereses y tu tiempo: “Cuando vos comprás un libro, lo hacés porque creés que tenés determinado tiempo libre para leer. Con esa información sobre tu tiempo Amazon o Mercado Libre te van a ofrecer otras cosas que les resulten a ellos más redituables como su propia plataforma de series”.
La bibliodiversidad, esa palabrita
El rol de un librero no es solo satisfacer la demanda de un título en particular, sino servir de referente y guía cuando no se tiene tan claro el libro elegido. Esto implica un conocimiento profundo de su catálogo, lo que incluye también una buena curaduría y un vínculo con sus clientes. Poder presentarles lecturas nuevas, autores que no conozcan, estilos a los que no se hayan animado.
“Cuando usamos ‘bibliodiversidad’, esa palabrita tan linda como difícil de explicar, tiene que ver con esto –afirma el presidente de la CAL–. El libro no puede ser tratado de la misma forma que un celular, porque es un bien cultural. No quiero que mis nietos el día de mañana solamente accedan a libros editados en España que hablen de coger el pastel, sino va a ser todo igual”.
Bueno, ahora las librerías independientes tenemos un lugar para que puedan buscar libros (fuera de ML).
Fácil, ponen el libro y te dice en qué librerías está y te direcciona a la tienda de cada una. No sé, quizás les sirve y Goliat no era taaaan grande 🙂https://t.co/bsr6lSWJnG— Sr. Mendel (@librosmendel) September 28, 2026
Cuando Hugo relaciona la idea de armar el buscador web con la situación económica: “Vivimos todas las crisis de país pero ninguna como esta. Tenemos la convicción de que el oficio de librero no puede ser remplazado por algoritmos ni por comisiones abusivas”.
La iniciativa se presenta también como una herramienta de defensa cultural y económica. Las librerías no son solo puntos de venta, sino lugar de encuentro donde se realizan talleres, clubes de lectura, presentaciones y actividades. Ese rol comunitario no es reemplazable por las plataformas virtuales. Las 1200 librerías que existen hoy en el país muestran el valor cultural de esta industria que incluye imprentas, editoriales, autores y distribuidoras.
Hugo grafica: “Esto es chiste, pero sirve. Yo soy hincha de Racing y los hinchas de Racing decimos que lo que hace importante al club es su gente. A Todos Tus Libros lo hace importante su red de librerías”. «

Caída de 41% en ventas: «Desde que empezamos con la librería es el peor momento»
Según informó la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (FALPA), la facturación real de las librerias desde 2023 cayó un 41,5% mientras los costos operativos aumentaron alrededor de un 31%. A la situación cultural (¿se lee menos papel que antes?) se suma la crisis económica y social que sufre el país: “Desde que empezamos con la librería en 2018 es el peor momento, en relación al año pasado casi todos estamos vendiendo entra un 15 y 20% menos” comenta Carolina de Mandrágora.
Los datos surgen de una encuesta realizada en 1200 librerías de todo el país y también indica que muchos espacios subsisten gracias a que sus dueños resignaron margen de ganancia, se endeudaron o usaron ahorros propios.
Frente a esta situación se exigió a los gobiernos nacionales, provinciales y municipales medidas de alivio para el sector. La única respuesta que recibieron hasta el momento fue de la Ciudad de Buenos Aires que anunció la exención de pago de ABL, aunque todavía no hay información sobre cómo se llevará a cabo

La Ley de Defensa de la Actividad que resistió al embate de LLA
Argentina cuenta con la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera, que fija un precio uniforme de venta al público para los libros de todo el país. El espíritu de esta norma es el de garantizar una competencia igualitaria entre librerías sin importar su escala ni ubicación. Que un libro tenga el mismo precio en Buenos Aires que en la Pampa genera cierta equidad, aunque también por otro lado son distintos los costos que tienen en cada zona, y el gasto en logística es una gran desventaja que crece a medida que te alejás de Capital Federal. Según Juan Pampín, de la Cámara Argentina del Libro (CAL), la ley nacional es única en Latinoamérica y colegas de los países de la región reclaman por legislaciones similares.
A pesar de esto, el Gobierno nacional intentó derogarla dos veces: en 2023, como parte de la Ley Ómnibus; y en julio de este año cuando la incluyó en su agenda legislativa para eliminarla junto a otras normativas regulatorias de otros mercados. En las dos ocasiones todos los sectores de la industria, desde los CEO’s de Jenny o Planeta, hasta pequeños distribuidores y librerías independientes se movilizaron y expresaron a favor de la continuidad de la ley, y ganaron la pulseada. La defensa unificada del sector, según Pampín, se debe a que existen actores más gravitantes, como grandes plataformas de venta, que pueden imponer precio y reglas. Y sostiene que el impacto de la venta de un ejemplar no es el mismo para una librería que para Mercado Libre y pone como contracara el ejemplo de Brasil donde el comercio a través de Amazon llevó a una reestructuración de la industria y a la quiebra de actores históricos como Livraria Saraiva.
Un lugar
«Ahora las librerías independientes tenemos un lugar para que puedan buscar libros (fuera de Mercado Libre). Fácil, ponen el libro y te dice en qué librerías está y te direcciona a la tienda de cada una», remarcaron desde la librería Mendel. Para sumarse a la plataforma es fundamental que la librería tenga tienda virtual. Para garantizar el cumplimiento de la ley de la actividad y evitar trampas, por ahora Todos tus libros AR solamente opera con libros nuevos, porque con los usados no se puede garantizar un precio uniforme.
Fuente Tiempo Argentino







