Un nuevo nombre se sumó a la agenda sanitaria mundial: la peste neumónica. Cinco hospitales de Rusia permanecen en cuarentena tras la muerte de una técnica de laboratorio en la ciudad de Irkutsk. Las autoridades investigan si la mujer tuvo contacto con la bacteria Yersinia pestis, responsable de la peste.
Daria Shipilova trabajaba en el Instituto Antiplaga de Irkutsk, donde se trata con agentes infecciosos de alta peligrosidad. A comienzos de octubre presentó un cuadro respiratorio grave, fue internada y murió.
Desde su fallecimiento, cinco hospitales se encuentran bajo cuarentena y las autoridades solicitaron vigilar a 200 contactos. Además de esperar los resultados de los análisis, se está llevando a cabo una investigación para comprobar si la mujer estuvo expuesta a la bacteria Yersinia pestis, que ocasiona la peste, y la variante neumónica es la principal sospechosa de la muerte de Shipilova.

Luego de la muerte de la trabajadora, los hospitales clínicos número 1, 3 y 10 de la región, el Hospital Clínico Infantil Ivanovo-Matreninskaya y otro establecimiento sanitario local se mantuvieron en cuarentena alrededor de tres semanas. Todas las personas que tuvieron contacto con la trabajadora se encuentran bajo observación médica y pruebas de laboratorio, según las autoridades. Sin embargo, no se notificaron nuevos casos entre los empleados del Instituto Antiplaga.
Los institutos médicos no fueron los únicos donde se aplicaron medidas preventivas. La planta de aluminio de Shelekhov, ciudad donde se encuentra el instituto, estableció el uso obligatorio de mascarillas para sus empleados. La dirección de la fábrica también pidió que quienes desarrollen síntomas busquen atención médica urgente.
“Las medidas preventivas se llevan a cabo en la región bajo la estricta supervisión de Rospotrebnadzor”, afirmó el gobernador de Irkutsk, Igor Kobzev, con respecto al organismo federal a cargo de la vigilancia sanitaria y epidemiológica.
Síntomas, riesgos y formas de transmisión
La peste es una enfermedad provocada por Yersinia pestis que, dependiendo de la zona afectada, se clasifica en peste bubónica, septicémica, neumónica o faríngea. La forma bubónica compromete los ganglios linfáticos y la septicémica es una infección sistémica producida por bacterias en el torrente sanguíneo. La variante neumónica afecta los pulmones y la faríngea puede presentarse en la garganta.
Se presenta cuando la infección se propaga hacia los pulmones, ya sea desde otra parte del cuerpo o por estar en contacto con una persona infectada. Provoca neumonía y es la variante más peligrosa, aunque menos común, respecto a las manifestaciones bubónica y septicémica.
Algunos de los síntomas son: la fiebre, los escalofríos, los dolores de cabeza y corporales, la debilidad, la fatiga, el mareo, las náuseas, los vómitos y la diarrea. En el caso de la peste neumónica, “cuando la persona se infecta, comienza con fiebre alta, dolor de cabeza y decaimiento que evoluciona rápidamente con tos, expectoración, que puede ser con sangre, y luego insuficiencia respiratoria. Cuando es diagnosticada aislando el germen responsable, es tratable con antibióticos”, explica la doctora Roxana Berenguer, jefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la peste neumónica o pulmonar es la presentación más virulenta. La tasa de letalidad de la enfermedad puede oscilar entre el 30% y el 100%. La variante pulmonar tiene un plazo de 24 horas para la incubación de la bacteria y, en caso de no ser diagnosticada y tratada de forma temprana, puede ser mortal. Aunque, si se actúa de manera rápida, las tasas de curación son altas.
Tanto las ratas como otros mamíferos y las pulgas pueden portar Yersinia pestis. La transmisión más común es a través de la picadura de una pulga que antes se alimentó de un animal infectado. A su vez, una persona también puede contagiarse al entrar en contacto con fluidos corporales o tejidos de un animal infectado.
Otra manera de contraer la enfermedad es consumiendo carne poco cocida o cruda de un animal infectado. Además, en el caso de la variante neumónica, “se transmite por microgotas de una persona enferma a una sana por vía inhalatoria”, explica la doctora.
Al ser una enfermedad presente en los animales, la peste existe en todos los continentes menos en Oceanía. El mayor riesgo de contagio está presente en las personas que conviven en focos naturales de la bacteria, es decir, donde coinciden con animales infectados y un individuo capaz de contagiarse. Países como Madagascar, la República Democrática del Congo y el Perú son los que poseen naturalmente esta bacteria.
“Se producen aproximadamente 1000 casos por año en el mundo en Asia y África. La bacteria responsable (Yersinia pestis) es la misma que produjo las grandes epidemias históricas, aunque su comportamiento pudo haberse modificado a lo largo de los siglos”, sostiene Marcelo Rodríguez Fermepin, jefe del laboratorio de Virología del hospital y Profesor de Microbiología Clínica en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.
¿Representa una amenaza para la Argentina?
Mientras tanto, en Argentina, la bacteria no representa una amenaza, teniendo en cuenta que el sistema preventivo fue activado únicamente en la región donde se produjo el caso. “No tenemos ninguna notificación de Yersinia pestis en Argentina en este momento ni registros de casos en los últimos años”, afirma Rodríguez Fermepin.
Fermepin explica que por la propia capacidad evolutiva que tenemos los humanos, nuestros organismos se han vuelto más resistentes y, por lo tanto, la bacteria es menos letal para nosotros: “Esta se mantiene principalmente en un ciclo que involucra a las pulgas y a los roedores, y tampoco provoca la muerte de todas las personas que infecta”.
Los especialistas destacan que es clave la vigilancia epidemiológica y la confirmación diagnóstica frente a cualquier sospecha: “La posibilidad de contar con herramientas diagnósticas capaces de identificar rápidamente el agente causal resulta central para responder ante enfermedades infecciosas”.
*Artículo elaborado en el marco de un convenio con el Instituto León XIII.
Fuente Tiempo Argentino







